Murió Capitán el perrito fiel que durante más de 10 años vivió al lado de la tumba de su dueño

Capitán, el amigo fiel que nunca abandonó a su dueño aún después de muerto durante casi 11 años ha fallecido.

La historia de este perrito mestizo dio la vuelta al mundo desde hace años por la demostración de su incondicional amor hacia el ser humano que le brindó un hogar y se convirtió en su mejor amigo para siempre.

Llegó a la casa del niño en ese entonces Damián Guzmán, en Villa Carlos Paz una ciudad en la provincia argentina de Córdoba, a mediados de 2005 como un regalo sorpresa de su padre, Miguel. A Verónica Moreno, la madre de Damián, la presencia del perrito no le agradó tanto, porque significaba más trabajo en la casa. Una historia más, de tantas similares cuando las personas aún no conocen o valoran el gran beneficio que representa tener un perro en la familia.

Pero esta historia común se convertiría en una muy especial, cuando Miguel murió el 24 de marzo de 2006.

Después del fallecimiento del padre de familia, pasaron los días y nadie notó la ausencia de Capitán. El can había dejado la casa, como Miguel.

Al tiempo volvió, olfateó cada rincón y otra vez se fue. “Se quedó un tiempo viviendo afuera, a unos metros, a mitad de cuadra de la casa”, contó Verónica al diario La Voz.

Después el perro desapareció. Lo pensaron muerto, o adoptado por otra familia. “Hasta que un día, cuando fuimos con mi hijo al cementerio, lo encontramos ahí. Damián comenzó a gritar que era Capitán y el perro se nos acercó ladrando, como si llorara”, dijo con emoción la viuda.

Pero cuando ellos iban a regresar a casa, Capitán no los siguió, aunque lo llamaban. Se quedó en el cementerio, se quedó con Miguel.

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Lo que sorprende a quienes conocen la historia es que Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda. Según el relato de la familia, ni ese día ni ningún otro el perro los siguió hasta el cementerio.

El domingo siguiente volvimos a visitar la tumba de Miguel y el perro estaba ahí. Esa vez nos siguió, en el regreso, porque habíamos ido caminando. Se quedó un rato con nosotros en casa, pero después volvió al cementerio”, relató Verónica. Fue así como comprendieron que el cementerio era el nuevo hogar de Capitán.

Marta vende flores allí y asegura que el perro llegó en enero de 2007. “Tenía una pata delantera quebrada. Llamamos al veterinario, le dimos antiinflamatorios y los chicos le entablillaron la pata. Se ha hecho querer y come lo que le damos”.

Se ve que quería mucho a su amo, hace muchos años que está acá. Va a su casa, pero vuelve. Muchas veces lo quisieron llevar, pero se viene para acá”, aseveró Marta.

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Verónica, que no estaba encariñada con el animalito cuando vivía en su casa, admite que luego al ver su inmensa fidelidad le producía mucha emoción verlo. “Todos me dicen que es una gran historia. Yo creo en la fidelidad del perro. Pero ahora lo veo con mucho más afecto. Me da mucha ternura. Nunca lo voy a comparar con mi esposo, pero siento que él está con mi marido”.

Una madrugada, Capitán llegó a la casa alrededor de las 4. “Había familiares y uno de ellos me avisó que tocaban la puerta. Cuando salí, lo vi. Entró, se quedó un rato, pero después quiso irse”, contó Verónica.

Héctor Baccega es el director del Cementerio municipal de Villa Carlos Paz. Sabe y confirma cada detalle de esta historia, pero agrega un elemento que suma otro punto de asombro: “El perro apareció acá solo y dio vueltas por todo el cementerio, hasta que llegó también solo a la tumba de su dueño. No lo llevó nadie hasta ahí. Y eso no es todo: cada día, a las seis de la tarde, va y se acuesta frente a esa tumba”, precisa.

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Capitán recorre el cementerio conmigo todos los días. Pero cuando llega esa hora se va para el fondo, donde está la tumba de su amo”, cuenta Baccega, antes de agregar una reflexión: “Nos da una lección. Creo que los humanos tendríamos que apreciar más los recuerdos de los que se nos van. Los animales nos enseñan tanta fidelidad”.

Baccega cuenta que llevó a su casa a un hijo de Capitán que adoptó, con la ilusión de que sea tan pero tan fiel como su padre.

Lamentablemente los años no pasaron en vano y el cuerpo del fiel perrito mestizo con algo de ovejero alemán ya no pudo más y murió este lunes.

Capitán tenía 16 años y estaba muy enfermo, casi no caminaba y padecía una insuficiencia renal desde hace cuatro años que le provocaba vómitos y un estado de somnolencia.

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Al agravarse su situación, se pensó en un primer momento en internarlo en una veterinaria, pero comprendiendo el amor del fiel amigo canino, decidieron dejarlo en el baño del cementerio donde dejó su último aliento. Siempre cerca de Miguel, el ser que más amo.

Las entidades proteccionistas de Córdoba piden que Capitán sea enterrado junto a su amado papá humano. Pero el Concejo de Carlos Paz en Córdoba propone algo muy distinto. El municipio quiere cremarlo, sepultar sus restos en una plazoleta y construir un monumento en su honor, según informan medios de Córdoba.

El proyecto deberá ser tratado por el Concejo de Representantes, ya que se trata de un espacio público y sería debatido en la sesión.

Los animalistas no quieren que el perro más famoso de Córdoba se convierta en un atractivo turístico. Pero sí en un mensaje esperanzador para el respeto y el cuidado de los animales.

 

HISTORIAS CANINAS PARALELAS

Los paralelos entre la historia de Capitán y la de Hachiko, el perro japonés que se quedó esperando a su amo muerto en una estación de trenes, son impactantes. La vida de Hachiko fue llevada al cine, con un filme protagonizado por el actor Richard Gere. El perro acompañaba cada día a su dueño a la estación de Shibuya, en Japón. El hombre murió, pero Hachiko se quedó esperándolo en esa estación durante años.

En Monte Cristo, otro cordobés. Un vecino de Monte Cristo, localidad ubicada a 25 kilómetros de la ciudad argentina de Córdoba, fue trasladado años atrás de urgencia al dispensario local, donde murió. El hombre había llegado allí junto a su perrito, al que los vecinos apodaron Alicio. Desde la muerte, el animal se mantuvo en guardia frente al dispensario, como esperando el regreso de su amo. Nunca se quiso ir. Un grupo de voluntarios lo alimentó y le buscó varios destinos, pero una y otra vez regresa al dispensario. Comprendiendo y respetando su decisión nadie intentó sacarlo de ahí.

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La historia de Capitán llegó a su fin y ahora ya debe estar feliz meneando su colita al lado de Miguel, el ser humano que más amo y le brindó un hogar, pero su ejemplo de fidelidad eterna nos deja muchas enseñanzas, todas ellas en base al amor y la amistad.

Ayuda a que más personas conozcan esta maravillosa historia y así puedan comprender lo importante que es la adopción de un amigo sin hogar.

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