Un paraíso para perros en Singapur

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Hace diez años, que Jackie Sim abrió en Singapur «Doggie Bakery», su primera pastelería para perros, donde vende más de 200 variedades de pasteles, desde minipizzas a donuts rellenos de carne o tartas de luna.

La especialidad de este mes para celebrar la Fiesta de Mitad de Otoño o Fiesta de la Luna en el calendario chino. «Los amantes de los perros cada día miman más a sus mascotas y quieren darles productos diferentes. Copié el concepto de negocio de Estados Unidos y, al principio, resultaba chocante que fuera una pastelería exclusivamente para perros, pero ahora ya he expandido mis pastelerías a otros países, como Malasia». ¿Cree que podría funcionar algo así en España? «Bueno, seguramente con la crisis económica tienen ustedes otras prioridades», comenta Jackie.

La entusiasta emprendedora organiza también fiestas de cumpleaños a domicilio para perros, en las que se pueden encargar tartas de aniversario con decoraciones tan sorprendentes como “Superdog” o unas provocativas Barbies perrunas.

Se les cae la saliva

Cindy Wong, propietaria de dos boxers, acude regularmente a comprar galletas hechas de queso y perejil: «A mis perros les encanta ese aperitivo. Lo sé por la intensidad de su mirada y cómo les cae la saliva hasta el suelo», explica. Además de las pastelerías de la señora Sim, existen en Singapur restaurantes especiales para perros, como Pawlicious, que se podría traducir como Patadeliciosa, o K9 Kafe, Café Canino. Los menús consisten en albóndigas de pollo, barritas de hígado, filetes de salmón, galletas orgánicas de miel o queso y tartas de manzana.

Los propietarios de estos restaurantes ofrecen también una carta para los dueños y necesitan un permiso especial de la Agencia Nacional del Medio Ambiente, que, entre otros requisitos, exige que el almacenamiento y la preparación de los alimentos para humanos y perros estén separados.

Los dueños de los perros consideran importante que sus mascotas tengan vida social
«Antes iba a restaurantes donde admitían perros, pero no había comida para ellos. O comía en restaurantes donde no los admitían y tenía que dejarlos encerrados en casa, por lo que no pasaba suficiente tiempo con ellos», dice Jei Tan, dueña de dos caniches. «Lo bueno de estos restaurantes es que pueden comer conmigo y, al mismo tiempo, hacen vida social con otros perros».
Singapur, uno de los países con mayor renta per cápita del mundo, es un paraíso para los perros, contrariamente a otros estados asiáticos. Además de restaurantes, existen «spas» donde los perros reciben baños de burbujas, masajes y tratamientos de aromaterapia, centros de yoga para perros deprimidos e incluso piscinas. Los actos de crueldad contra los animales están castigados por ley y las penas pueden llegar a los 6.000 euros de multa y un año de cárcel.
“Sin lugar a dudas un ejemplo a imitar por el respeto a la vida de todo ser que debemos de tener todos los humanos”
Vía AB

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