La historia de “Roots”: el perro que salvo a sus dos dueños de la diabetes

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ROOTS apenas se mueve del lado de sus humanos, a sabiendas de que podrían caer en un estado de coma en cualquier momento… Conócelos!

Tanto Jack (el papá) como Neil (el pequeño de 8 años) sufren de una forma agresiva de diabetes tipo 1 y viven en constante temor de un ataque de hipoglucemia.
Tampoco tienen forma de predecir con exactitud cuando sus niveles de azúcar en la sangre son peligrosamente altos, o bajos, por lo que el extraordinario olfato y entrenamiento de Roots, son en lo único que pueden confiar para poder llevar una vida normal. 

El dedicado super-perro puede sentarse y mirar a Jack o a Neil atentamente. En caso que ellos no reaccionen, se impulsará con su nariz sobre sus manos y en caso de continuar sin reacciones su útlimo recurso es dar un salto a sus regazos. 
Una vez que logra sacar tanto a Jack como a Neil de esos momentos en que parecen quedar dormidos por la alta o baja glicemia, apenas los ha alertado, el corre donde está la bolsa con la medicación y así ambos pueden dosificarse y controlar el episodio.


Roots sabe que deben comer algo dulce cuando la insulina es baja y aplicarse insulina si la glicemia es alta. El es un enfermero excelente y jamás equivoca su diagnóstico! Su recompensa es la parte más divertida del trabajo, con una gran salsa de huesogalletas.
Neil y Jack acostumbraban tener al menos tres episodios al día de subida y bajada de indicadores de glicemia y de verdad era una situación en la que apenas podían tener actividades, porque nunca sabían cuando enfermarían.
Sarah, la esposa de Neil, de 39 años, se encontraba en una situación imposible. Si no los ayuda con suficiente rapidez, uno o los dos podría caer en la inconsciencia o incluso morir y se puso aún peor cuando se fue diagnosticada con esclerosis múltiple.

Pero desde que Roots se fue a vivir con ellos, luego de su llegada, ninguno de ellos ha tenido un ataque grave porque el pequeño los detecta apenas empiezan a suceder y el tiempo se aprovecha mucho más. 
Neil, de 42 años, un director de proyecto, dijo: “El problema es que muchas veces no me doy cuenta cuando mi azúcar en la sangre está cayendo y que estoy a punto de tener una hipoglucemia. Mi cerebro da vueltasCada vez que Sarah me pide que haga la prueba de sangre, yo le insistía que me encontraba bien y hasta me ponía molesto con ella. Ha sido muy duro para ella, ella ha enfermado por todo ésto prácticamente. Pero ahora cuando Roots me alerta, se que tengo que poner mi cerebro alerta y aplicarme la medicación en ese mismo momento”

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Roots es el primer perro del mundo que ayuda a dos personas a la vez. Incluso patrulla la casa por la noche.

El sentido del olfato del perro es miles de veces más sensible que el nuestro. Así que Roots puede olfatear los cambios microscópicos en los órganos Neil y Jack cuando su nivel de azúcar en la sangre cambia.

Jack, que solía tener miedo de los perros, dijo: “Roots es agradable y amable y me dice cuando estoy bajo y necesito dulces o cuando estoy alto y necesito insulina”.
Neil tenía sólo dos años cuando se les diagnosticó diabetes tipo 1 – una enfermedad crónica donde el cuerpo no puede producir la hormona insulina que controla los niveles de glucosa en la sangre.

Otros niños de la pareja, Benjamín y Alicia, 14 y 11, que se ven en ​​la foto con el resto de la familia, están sanos, pero a Jack se le diagnosticó cuando tenía un año de edad la misma enfermedad. El peor de los pánicos han sido cuando Jack y Neil han tenido hipoglucemias, al mismo tiempo.
Sarah dijo: Una vez estaba luchando para conseguir algunas pastillas de frutas para Jack para que no cayera inconciente
Él las escupía, gritaba y me empujaba fuera. Luego Neil empezó a ir de baja también y tuve que tratar de conseguir que junto al pequeño su padre hiciera la prueba y ambos se pusieran bien. Neil insistía en que estaba bien y tuve que forzar meterle el caramelo en su boca para que algo del azúcar llegase allí”.
Varias veces se ha despertado en la mitad de la noche para encontrar a su marido inconsciente en el sofá. Ella dos veces tuvo que darle una inyección de emergencia para revivirlo y han tenido que llamar a una ambulancia más de una vez.

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Jack una vez se derrumbó durante un día de excursión a Thorpe Park. Luego, en 2008, Sarah comenzó a sentirse cansada todo el tiempo. Le dolían las piernas y sus dedos estaban entumecidos. Sarah fue diagnosticada con esclerosis múltiple. Por lo que decidió ponerse en contacto con Organizaciones que entrenaran Perros Detectores de Medicina para ayudar a las personas con enfermedades de difícil control.

Sarah dijo: “Ya no tengo la fuerza para luchar con Neil o darle inyecciones de emergencia. El estaría mucho más estresado y cansado sin Roots. Yo ahora puedo descansar gracias a Roots cuando Neil está en el trabajo y Jack en la escuela. Él, cuando ellos no están en casa, adora jugar en el patio con sus juguetes y le encantan las pelotas de futbol.
Pero Sarah agregó: Tan pronto como se pone el chaleco para perros de asistencia, él automáticamente entra en modo guardián y se pone manos a la obra.” Aunque no este de servicio, Roots es muy consciente de si alguien en la familia se siente mal. Jack dijo: Cuando estoy triste, Roots también lo está, y cuando estoy feliz, el está contento.”
Sarah agregó: No teníamos idea de la enorme diferencia que un perro podía hacer en nuestras vidas.

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