Más de 60 heridos por un ataque de peces carnívoros en Argentina

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Estos peces carnívoros llamados “Palometas” causaron conmoción al atacar a la gente. Una niña sufrió la amputación de parte de uno de sus dedos por los movimientos de los peces en el río Paraná.
Argentina, Rosario.- Una niña sufrió la amputación de parte de un dedo y más de 60 personas registraron heridas por un ataque de palometas en la costa del río Paraná en Rosario, informaron fuentes médicas. 
La menor, de 7 años, fue hospitalizada tras sufrir la amputación de gran parte del dedo meñique de su mano izquierda por una mordedura de palometa, precisaron fuentes del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (SIES) de Rosario al portal del diario “La Capital”. 
Es la primera vez que pasa esto en la temporada (de verano) y fue algo muy agresivo. Esto empezó a darse después de la media mañana, cuando empezaron a aparecer personas con mordeduras en los talones, los pies y las manos. Hubo personas a quienes las palometas literalmente le arrancaron pedacitos de carne“, relató el médico Gustavo Centurión al periódico. 
Las playas de Rosario sobre el río Paraná lucieron hoy pobladas de visitantes ante la intensa ola de calor que azota la región central del país. 
Los guardavidas contaron con apoyo de agentes de la Guardia Urbana Municipal de Rosario para evitar que la gente siguiera bañándose en el río ante la masiva presencia de cardúmenes de palometas. 
Las palometas son peces carnívoros (serrasalmus aureus y serrasalmus marginatus), con prominentes mandíbulas con dos hileras de dientes cada una, que habitan las aguas de los ríos Paraguay y Paraná.
¿Por qué atacan masivamente esos peces y en esa playa en particular? 
Hay varios argumentos en danza: especialistas ambientales aducen que la pesca indiscriminada alteró la cadena alimentaria y, por tal motivo, la palometa, un ejemplar de la familia de las pirañas, sale a comer “lo que puede”. Otra explicación refiere a que el pez es atraído por los restos que dejan los pescadores en la orilla. Una más sostiene que en ese punto del río se produce una curva que lentifica el curso de las aguas. El fenómeno, más el calor que incentiva la actividad biológica de las especies y la bajante de la cuenca del Paraná (2,71 metros, cuando su nivel habitual es de unos 4), crearían un escenario propicio para que esos peces naden y mastiquen a sus anchas.
Vía La Gaceta

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