La sorprendente historia de “Balto” el perro lobo

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La emocionante historia de Balto, un husky siberiano que llevó antitoxina desde la ciudad de Nenana hasta Nome, salvando la vida a todos los niños y adultos afectados por la difteria.

Seguramente este es el Balto que tenéis en mente. Pero hoy voy a hablar de la historia que dio origen a la película.
En el invierno de 1925 una epidemia de difteria llegó a la ciudad de Nome, en Alaska. A causa de un temporal que azotaba la ciudad desde hacía semanas no se pudo enviar por avión la antitoxina necesaria para curar a los niños afectados.
De modo que se decidió enviar un trineo tirado por perros hasta la ciudad de Anchorage, la ciudad más próxima que podía suministrar medicamentos, y volver a Nome para curar a los niños. A principios de enero un trineo tirado por veinte mushers (perros de trineo) y conducido por Gunnar Kaasen salió de Nome. Atravesaron la tormenta y con gran dificultad llegaron a Anchorage.
Una vez allí cargaron con toda la antitoxina que pudieron y volvieron casi de inmediato a Nome. A mitad del camino el perro guía, Togo, se rompió una pata. Fue entonces cuando Balto, que tiraba el trineo como apoyo, tuvo que ocupar el lugar de perro guía. Consiguió llegar con toda la antitoxina, tras un recorrido de 1609 km.
Ahora que hemos dado un repaso a la historia, vamos a ver qué sucedió después.
La antitoxina que trajeron logró salvar a todos los niños de la ciudad de Nome y Balto fue reconocido como un héroe. Seguramente muchos pensaréis que hubiera dado igual qué perro hubiera tirado del trineo, pues se le hubiera dado ese mérito igualmente. Pero la verdad es que a Balto se le reconoció como héroe porque realmente no era un perro entrenado para tirar de un trineo y muchísimo menos para ser perro guía.
Por toda la nación se contó la historia de Balto y pronto pasó a ser un héroe nacional. En el 1926 se irguió una estatua en honor de Balto en Central Park, en Nueva York.

Un año después, en 1927, Balto y el resto de los perros que tiraron del trineo fueron llevados al zoológico de Cleveland a pasar los últimos años de su vida en reposo y descansando. Allí tuvieron todas las atenciones necesarias. Finalmente, Balto murió el 14 de marzo de 1933, a la edad de 14 años. Se decidió conservar su cuerpo y fue disecado y guardado en el archivo histórico de Cleveland, donde se expone para recordar la historia.
Espero que con este artículo la próxima vez que veáis la película o penséis en Balto, no penséis solo en la película, si no en la increíble hazaña de un perro que no estaba preparado para hacer nada excepcional, pero aún así lo hizo.
fuente: realidadcattatonica

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