La historia de dos motociclistas que rescataron a una perrita llamada “Papayita” de la indiferencia humana

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Una historia como pocas, con un par de amigos colombianos que salen de viaje en sus motocicletas y en su camino por Ecuador encuentran a “Papayita”, una perrita abandonada que les robaría el corazón. A continuación, conoce su historia:


Todo comenzó con un viaje a Ecuador de dos motociclistas colombianos, de Guarne Antioquia. Marcelo Robalino y yo quien escribe esta historia, Wilmar López Agudelo
Salimos el 10 de enero del 2015 y aquí comienza esta historia: 
El segundo día de viaje llegamos a un restaurante a las afueras de Popayán y la primera imagen fue ver a esta nena (Papayita) absolutamente hermosa e indefensa en medio de las mesas y de muchos clientes, pero ninguno de ellos parecía ser el dueño. Algunos le daban sobras de comida, una que otra caricia y también mucha indiferencia de la mayoría de la gente. 
Pregunté a uno de los meseros y me contó que la perrita no era de nadie, que no tenía hogar, su mamá dio a luz a cuatro perritos y ella era la única que quedaba. Al cargarla notamos que estaba infestada de pulgas y algo aún peor, tenía unas lesiones en el estómago, patas y hocico que pensamos eran consecuencia de las pulgas pero luego el veterinario nos confirmó que eran quemaduras causadas por un líquido caliente o por un químico. 
¿Qué hacer en esta situación? 
Sin dudarlo un solo segundo y sin pensar que aún que íbamos a hacer con ella, nosotros guardamos comida del almuerzo, pedimos una caja, le hicimos unos hoyos y partió con nosotros con destino a Ipiales no sin antes tomarle unas fotos con la que nos dijeron era su madre. 

Así viajo hasta Ipiales con nosotros.
Y así comenzaron los inconvenientes para entrar a los hoteles con ella, obviamente la primera advertencia que se ve en la entrada es “prohibido el ingreso de mascotas”.
Como llevábamos buen equipaje, pues nos la jugábamos y la metíamos oculta en alguna maleta o caja hasta la habitación haciendo mucha fuerza para no ser descubiertos, nos veíamos obligados a subirle mucho el volumen al televisor para que no escuchen sus ladridos o sus lloriqueos cuando nos perdíamos de su vista. 
Nos tocaba jugar con ella por turnos hasta altas horas de la noche hasta que se durmiera y así poder dormir, también por turnos, mientras ella descansaba plácidamente en una cama de hotel.
Al siguiente día salimos a comprar artículos para bañarla, despulgarla y otros cuidados para cachorros.
Ya estábamos en otro hotel, era la misma historia, pero esta vez se nos hizo pipí y popó y nos puso a limpiar como locos. Finalmente le dimos el primer baño, la secamos con el calentador y le sacamos más de 100 pulgas. Esa noche durmió mucho mejor.
Nos levantamos al día siguiente para hacer el papeleo y poder pasar por la frontera y continuar nuestro viaje a Ecuador no sin antes llevarla al veterinario para que sea vacunada. 
Desafortunadamente, por estar enfermita no pudo ser vacunada y no teníamos carnet de vacunación para pasar la frontera con ella, así que la opción fue buscar un hogar transitorio para dejarla mientras hacíamos nuestro recorrido. 
Un amigo de Marcelo le dio hogar por unos días mientras regresamos por ella para traerla hasta su nuevo hogar. Gracias a Don Edmundo y su familia por acoger a Papayita en Ipiales 
Unos días después regresamos por ella y así comienza la aventura de nuevo. 

Necesitábamos varias cosas: Un maletín o un guacal para viajar con ella en la moto y que la peluda fuera cómoda, pañales para evitar accidentes, arnés, traílla y un busito para las inclemencias del tiempo.
Comenzamos el viaje desde Ipiales y el clima no nos ayudó en nada; lluvia, neblina y un frío intenso nos acompañaron durante todo el viaje. Por recomendación del veterinario, Papayita solo consumía suero para evitar la deshidratación, nada de sólidos hasta que estuviéramos en el hotel, para evitar que se vomitará en el camino, y así se hizo.
Una noche más en otro hotel donde tampoco permitían mascotas y la nena no dejaba de ladrar y jugar, de nuevo el truco del volumen en el televisor y jugar con ella hasta que se durmiera de cansancio y nosotros a tratar de descansar para emprender de nuevo el viaje el siguiente día. 
A la nena no le gustó el pañal puesto, solo le gustaba para dañarlo. En la mañana una trabajadora del hotel me descubrió con Papayita y afortunadamente no dijo nada, ya íbamos de salida. Ya “el daño estaba hecho”, y de verdad que lo hizo, miren la manchitas en la cama, lo primero que hizo cuando se subió fue orinarse sobre mi cobija, me tocó dormir con mi ropa de la motocicleta puesta porque hacía mucho frío. 
Hubo algunas anécdotas bonitas en los restaurantes cuando la gente veía a dos motociclistas poniéndole pañales a una cachorra y metiéndola en su maletín, la verdad no sé qué pensarían pero contábamos la historia y siempre habían risas de complicidad.
Así continuamos el viaje, en total la nena Papayita viajó con nosotros un poco más de 1.200 kms y 29 horas, su comportamiento fue excepcional en todo momento.
Hoy en día está viviendo conmigo, con mi esposa y nuestros otros 8 perros que alguna vez fueron perros sin hogar, viviendo en las calles de Guarne, en Antioquia. Ella es una de las historias más lindas de CanCan Callejero, un proyecto que tenemos desde hace algunos años y que tiene como objetivo principal recoger, recuperar y reubicar perros en estado de calle maltratados o heridos.
Marcelo Robalino sigue con su hermosa labor de rescatar perros callejeros, no sólo en Colombia sino también en Ecuador, hoy en día tiene más de 50.
A continuación en video, la nueva vida de Papayita y de su relación con algunos de sus nuevos hermanitos.

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Hoy ya está totalmente curada de sus heridas y ya tiene su carnet de vacunación al día.
Y cómo creen qué está Papayita?

“Muchas veces el temor de la incertidumbre impide que actuemos de la manera correcta, estamos acostumbrados a las cosas fáciles y a no salir nunca de la zona de confort. Al ver a Papayita, jamás pensamos en los inconvenientes de cómo llevarla hasta Guarne, cómo entraría al hotel, la preocupación de no poder dormir bien para viajar cansados al día siguiente, ¿saben por qué? ¡Porque cuando se quiere, se puede! Además, es imposible no enamorarse de esa mirada.”

Seamos Más Animales…Como Ellos agradece a Wilmar López Agudelo y Marcelo Robalino por darnos una hermosa lección de “humanidad animal” y por haber compartido su historia de amor por Papayita con nosotros.

Si usted desea conocer más sobre el proyecto CanCan Callejero, que tiene como objetivo principal rescatar, recuperar y reubicar perros en estado de calle maltratados o heridos puede ingresar dando clic aquí

Si desea conocer más historias conmovedoras como la de Papayita puede ingresar dando clic aquí

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