IMPORTANTE: Que hacer cuando le detectan a tu perro un tumor



Cuando la terrible noticia de que nuestro amado amigo es diagnosticado con un tumor, aún hay cosas que pueden ser hechas por el, para salvar su vida o para darle la mejor calidad de vida posible.

Oír la palabra “tumor” resonando en la boca de cualquier veterinario cuando de diagnosticar a nuestro amado amigo se trata, causa estragos a nivel emocional en cualquier ser humano con verdadero amor por sus amigos de cuatro patas. La palabra tumor de por sí, ya tiene una fuerte connotación negativa, y a pesar de que los veterinarios cada día diagnostican muchos tumores, se ofrecen diagnósticos de varios tipos, pudiendo ser estos tumores malignos o también de los neutrales. Entonces ¿Qué debemos hacer?
Ningún veterinario a simple vista de un tumor podrá decir si este es maligno o benigno, podrá tener una idea aproximada dependiendo de la forma, ubicación, coloración, etc, pero cuando se detecta alguna anomalía de este tipo, el diagnóstico de anatomía patológica es imperiosamente necesario.
Los tumores de la piel son los más comúnmente encontrados en las consultas veterinarias, y los más “denunciados” por los dueños de perros. Ellos son los que los propietarios notan, se sienten y ven. Estos tumores de la piel pueden aparecer en cualquier tamaño, forma o color y pueden estar cubiertos de pelo o no, así como supurar o no.
Vamos a mostrar algunos ejemplos de tumores que se pueden presentar y aprovecharemos la opinión profesional de la Dra. Kathryn Primm, quien siendo veterinaria y especialista en este tema, comentará lo que esté a su alcance al respecto de cada imagen que presentaremos.
Vale destacar que estos ejemplos presentados no son substituto EN ABSOLUTO de un examen veterinario y solo tienen el propósito de ayudar a las personas y animales domésticos para saber cómo hacer frente a la situación de un “tumor detectado”.
Los tumores poseen individualidad, tal como los pacientes, en los cuales cada caso es un mundo aparte. El inicio de un buen tratamiento, curativo o paliativo, comienza con un adecuado examen veterinario y de laboratorio al cual se acude posteriormente al examen visual del tumor, porque nadie, ni un veterinario tan siquiera, mucho menos usted, solamente con ver un tumor, podrá decir más de él, que es algo que hay que analizar para saber.
Esperamos que estos ejemplos, ayuden a reducir el pánico de los dueños de perros, y para saber la hora correcta de llamar al veterinario. Es legítimo (y en opinión de la mayoría de los expertos) que el veterinario sugiera y realice una anatomía patológica del tumor que se está analizando para dar un diagnóstico 100% asertivo.
Si una masa encontrada es grande y descolorida (Foto arriba), sin duda deberá realizarse una biopsia una vez extirpando el tumor, para asegurarnos de que no es un tumor maligno, y si los resultados son malos, para saber más rápidamente que hacer para encarar un tratamiento efectivo que sea de resultados para el paciente.
La masa encontrada en el caso reflejado en la foto, fue retirada y el propietario decidió NO hacer análisis de laboratorio. Sabemos que el perro estaba más cómodo y menos molesto luego de la cirugía, pero los veterinarios no pudieron dar un verdadero pronóstico de vida y calidad de vida del animalito, al no tener un verdadero análisis para determinar de qué tipo de tumor se trataba.
Las pequeñas masas (Foto arriba) parecen inofensivas, pero hay casos como el de estas pequeñas masas que revienen en carcinomas (tumores malignos). A veces inclusive los veterinarios desestiman estas masas pequeñas dando por sentado que son inofensivas e indicando a los propietarios para que no se preocupen, pero hay una gran cantidad de casos en los cuales estas pequeñas masas se vuelven lo menos que queremos.
Si un tumor resume, sangra o está ulcerado (como en la foto de arriba), la preocupación debe ser mayor. Es probable que un tumor sea maligno si se ha superado su propio suministro de sangre y se ulcera.
Pero la buena noticia es que el hallazgo de un tumor maligno no siempre significa una sentencia de muerte.
Existen muchos protocolos de tratamientos eficaces y oncología veterinaria que se ha desarrollado a pasos agigantados en el tratamiento del cáncer en caninos.
Y en el caso de que la cura no sea posible, existen tratamientos que pueden hacer que su mejor amigo tenga una mejor calidad de vida y estar preparado para lo que está por venir.
Muchas veces una extirpación quirúrgica puede provocar la cura, reduciendo el tumor a una pequeña cicatriz en el cuerpo y la memoria. 
En el caso que se reflejaba en la última foto arriba, lamentablemente cuando el animalito llegó a consulta, se le había permitido al tumor crecer durante demasiado tiempo sin evaluación y se había extendido a otras zonas del cuerpo.
Masas tumorales que se ubican en las patas son un desafío especial, ya que es muy fácil para el perro notar estas lesiones y así también lamerlas hasta dejarlas en piel viva. El veterinario debería sugerir una biopsia de un tumor en las patas tan pronto como sea posible y tratándolo, se necesitará colocar un collar isabelino en el animalito para evitar las lamidas y mordidas hasta que cicatrice.
Estas masas no siempre son malignas y a veces con una cirugía se resuelve. Definitivamente vale la pena atender al animalito a tiempo.
En la foto de arriba, se muestra una lesión que preocupaba bastante al veterinario tratante y hasta tanto se leyó el informe de anatomía patológica fue una situación de contener la respiración. El animalito se encontraba muy incómodo y lamía la masa en su pata constantemente, pero la extirpación quirúrgica fue resolutiva en este caso.
Tenga en cuenta que a veces los tumores más graves son los que no se pueden ver del todo. La imagen que se muestra arriba, fue tomada durante una exploración quirúrgica abdominal en donde podemos ver los tumores como nódulos blancos repartidos por todo el tejido hepático.
Este pobrecito amigo, tenía un estado de metástasis (propagación) avanzado de un tumor maligno. En este tipo de casos, los análisis de laboratorio serían prácticamente de poca ayuda, porque la etapa del cáncer ya es demasiado avanzada, y el pronóstico para supervivencia a largo plazo es muy pobre.
Los animalitos con este tipo de enfermedad pueden experimentar pérdida de peso, falta de apetito y comportarse diferente a como siempre lo han hecho. Si observas cambios en los hábitos alimentarios de tu amigo, cambios en las conductas o quietud o quejidos que antes no veías u oías, el viaje al veterinario es tu próximo destino URGENTE.
Si usted nota un bulto, hinchazón, úlcera o costra, es mejor prevenir que curar. Tumores y masas no son algo que debe ser ignorado o tratado en casa sin asesoramiento veterinario. 
Muchos de estos tumores que aparecen en nuestros adorables amigos, no serán malignos, pero observando y esperando “ver qué pasa” simplemente da la posibilidad al cáncer que se haga más grande y difícil de tratar tanto médicamente, como soportable para nuestro amigo de cuatro patas.
Jamás dejes que el miedo de recibir una mala noticia te paralice y haga que no lleves a tu amig@ al veterinario, porque quizás tu miedo sea infundado, o quizás tu miedo cause que tu animal enferme mucho más y no tenga siquiera posibilidades de un tratamiento.
Los tumores pueden inclusive ser benignos, pero inclusive los tumores benignos a veces requieren intervención. 
Y en caso de ser malignos, la intervención temprana es la mejor oportunidad para una cura.
Lo adecuado para hacer es respirar hondo, acudir al veterinario y dejar que este, en conjunto con todas las herramientas disponibles, nos ayude de la mejor forma.

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