Desahuciado con cáncer terminal sale a pasear con su perra y ella lo guía hacia un MILAGRO!

Un paciente con cáncer terminal y sólo unos días de vida, decidió salir a dar un paseo con su amada perrita y sin saberlo, ella lo llevó de camino hacia un verdadero milagro. A continuación, la historia increíble de fe y esperanza que ha conmovido a millones de personas.

Hace ocho años, cuando Greg Thomas tenía 57 años, recibió la peor de las noticias, él fue diagnosticado con cáncer en la etapa cuatro y los médicos sólo le dieron, en el mejor de los casos, unos pocos meses de vida, inclusive seguros de su diagnóstico, recomendaron a su familia hacer todos los trámites pertinentes y planificar su funeral.

De un momento a otro, este hombre supo que estaba sentenciado a muerte y un cúmulo de emociones, agregado a que fue despedido de su trabajo como repartidor de gas propano, todo desencadenó en una profunda depresión y estrés.

Aunque su cuerpo estaba cada vez más débil, Greg consiguió mitigar su desaliento saliendo a caminar con su querida perrita llamada Jenny por el campo de Minnesota. Su fiel amigo le daba la tranquilidad necesaria de una forma en que sólo los perros pueden dar.

Pero en lo que parecía ser un fatídico día, el can tomó un camino diferente de lo normal y de pronto ambos se perdieron, (bueno, al menos eso pensó Greg).  Lo cierto es que el perro lo llevó hasta una iglesia abandonada de 150 años de edad, que fue construida por los colonos Checos.

Greg pudo ver que la pequeña iglesia de madera, estaba muy deteriorada y de seguir así, se caería a pedazos muy pronto. La pintura se había despegado, el techo estaba roto y el suelo se estaba pudriendo por la humedad y las termitas. Nadie había orado en ella en al menos 70 años.

Al estar ahí, Greg y su perro se sentaron en los escalones de la entrada de la iglesia y él se puso a llorar porque no quería morir y por esa razón, oró por un milagro.

Inexplicablemente, luego de unos minutos, el desahuciado hombre sintió un repentino deseo de entrar por las puertas de la iglesia, y una vez dentro, fue golpeado con un fuerte sentido del deber.

A pesar de su terrible enfermedad en la cabeza y el cuello, Greg supo en ese mismo momento que quería restaurar la iglesia de nuevo a su gloria original. Algo que para cualquier otro en su condición hubiera sido totalmente imposible.

Rob Collett

Sin darse cuenta, fue de esa manera que el milagro que tanto pidió le fue concedido. Poniéndose a trabajar en la restauración, fueron pasando los días, las semanas y aunque los médicos no lo podían creer, también pasaron los años.

Greg había respondido con su fe a un nuevo llamamiento para el resto de su vida, y comenzó a verter su corazón y su alma en una nueva vida a pesar de todo lo malo. Pero a la par con su obra, él también luchó sometiéndose a rondas interminables de quimioterapia y ahora utiliza un tubo de alimentación para sus comidas, porque el cáncer le quitó sus dientes.

Jenny, su fiel compañera canina, también luchó contra el cáncer, ella fue operada de un tumor, pero a los 11 años de edad, murió por complicaciones de un gusano del corazón.

Ha habido una gran cantidad de lágrimas derramadas en estos pasos y si han sido lágrimas de alegría, lágrimas de dolor, también han sino lágrimas de bendiciones“, dijo Greg.

Fue así que encontró en esa iglesia un lugar de consuelo y mientras estaba haciendo las reparaciones, sintió que el Señor estaba restaurando su corazón. Por eso él consideró que era un milagro cuando nadie, ni él mismo pensó que podría vivir más que unos meses de aquel lejano 2009.

Con su obra, Greg revitalizó su salud y la renovada belleza de la pequeña iglesia sirvió para que su mejor amigo se case en el interior e inclusive fue utilizada en una película titulada, “Memorial Day”, que narra la historia de un joven soldado y su abuelo, un veterano de la Segunda Guerra Mundial.

Lamentablemente en 2016, el cáncer regresó, y sin opciones de cura viables, Greg esta vez decidió renunciar al tratamiento.

Los médicos le dijeron que su cáncer es muy agresivo, sin embargo, como antes lo hizo, sigue aferrándose a su fe en Dios. “Si él me lleva a casa, él me lleva a casa. Soy un ganador de cualquier manera.” dijo Greg.

Rob Collett

Cualquiera que sea la decisión de Dios, yo estoy de acuerdo con eso.” aseguró confiando.

Pero lo más doloroso, tal vez para Greg, es que funcionarios de la Iglesia Católica Santísimo Redentor, que es propietaria del edificio y el cementerio que lo rodea, suspendieron todas las renovaciones adicionales de la iglesia. Al final, nunca faltan aquellos que por egoísmo o maldad, tratan de anular la obra y el protagonismo de otros.

A pesar de todo, la iglesia restaurada está resistiendo el duro invierno de Minnesota y Greg Thomas está peleando una batalla más. Ahora, sólo podemos tenerlo presente en nuestras oraciones.

Si usted o alguien que conoce padece de alguna enfermedad, sabe muy bien que el sufrimiento anímico puede a veces ser hasta peor que el físico. Sin embargo, muy pocas personas estando en un estado crítico y prácticamente desahuciadas, creerían posible revertir esa situación.

Por esa razón, la historia de Greg es una inspiración de vida que invita a mantener viva la esperanza y le pedimos que la comparta con los demás, porque alguien puede estar necesitando mantener su fe independientemente si profesa una religión o no.

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