A los 109 años de edad, teje abrigos de lana para ayudar animales en necesidad

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Alfred tiene 109 años y es la persona más anciana de toda Australia y lo que él hace para ayudar los animales es conmovedor. Conócelo y Conoce su historia!

A la altura de sus 109 años, Alfred no se volvió una celebridad por la hermosura de tantos años vividos, sino que a pesar de su edad y de tener su visión un poco comprometida por los años y sus habilidades manuales un poco menos “hábiles” aún así, no disminuyó su voluntad y disposición para ayudar.
Por eso cuando supo que una ONG precisaba que las personas tejieran abrigos de lana para ayudar a salvar pingüinos amenazados por derrames de petróleo, el no lo pensó dos veces.
La Penguin Foundation trabaja protegiendo y preservando los pingüinos dela Phillip Island, una pequeña isla localizada al sur del país. Cada vez que hay un derrame de petróleo en la región, provocado por barcos cargueros, decenas y hasta centenas de éstas aves mueren. El petróleo separa sus plumas y facilita la infiltración del agua al cuerpo del animal, lo que lo vuelve más pesado y lento a la hora de cazar su comida. A su vez para intentar quitárselo, pican sus plumas y acaban comiéndose el petroleo lo cual es altamente tóxico para su organismo.
Ante un hecho de un derrame, la ONG trabaja en el rescate de éstos pingüinos. Los baña uno por uno quitándoles el aceite del cuerpo.


Con el fin de evitar que se coman el petróleo mientras esperan ser bañados, los biólogos desarrollaron un método simple, peculiar y muy dulce. Los pingüinos son cubiertos con abrigos de lana! 
La técnica fue probada por primera vez en 2001 y ayudó a salvar al 96% de los 438 pingüinos afectados durante un derrame.

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Cuando la Penguin Foundation pidió ayuda de los australianos para generar un stock de abrigos, Alfred Date supo de la situación a través de una de las enfermeras de la casa de reposo donde él acababa de mudarse poco tiempo atrás.
Muy emocionado con la idea de poder ayudar, el se animó a recordar los puntos de tejido que hacía más de 80 años su madre le había enseñado “A mi me gusta hacerlo sin equivocarme, no me perdono cuando los puntos me quedan mal porque los pequeños merecen una prenda perfecta” si bien de nuestra parte creemos que Alfred está por encima de cualquier crítica porque su voluntad y su edad hacen de su acto un hecho realmente conmovedor en extremo.
La ONG obtuvo en la campaña muchos más de los abrigos que había solicitado, por lo cual está super preparada para lo que pueda venir. Ahora los pequeños están debidamente protegidos y Alfred, que ahora es una celebridad en la casa de reposo, recibe pedidos de tejer chalecos y boinas para amigos de la casa de reposo y algunas cofias de bebé para los nietos de sus amigos. 
Todo un ejemplo de vida, de amor y de entrega… cuánto nos falta aprender de nuestros mayores Y de nuestros animales!
Si desea conocer más ejemplares y
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